Abrimos el Taller junto a Blanca y muchos amigos queridos de Nicolás, para volver a encontrarnos con una memoria afectiva que sigue profundamente viva.
Blanca Isabel Álvarez de Toledo, formada en filosofía, fue una figura clave en la vida y obra de Nicolás García Uriburu. Durante el París de los años 60 lo acompañó muy de cerca y fue parte de ese universo cultural en plena transformación, acercándolo a una escena atravesada por artistas, galerías, moda, diseño y nuevas formas de pensar el vínculo entre arte y vida.
Juntos formaron un dúo tan libre como cómplice. Blanca acompañó a Nicolás en muchos de sus viajes, acciones y coloraciones, mientras él también acompañaba su recorrido como modelo en una época marcada por la efervescencia cultural de París y figuras como Pierre Cardin. Entre registros, encuentros y desplazamientos, compartieron una manera de vivir donde todo parecía mezclarse: el arte, la naturaleza, la calle, la moda, las ideas.
Estuvieron ahí, en ese momento en que muchos artistas comenzaban a salir del espacio tradicional de exhibición para intervenir el territorio y transformar la percepción del entorno. También en Venecia, cuando el agua del Gran Canal se volvió verde y el arte dejó de ser solamente un objeto para convertirse en experiencia, acción y acontecimiento.
Recibir hoy a Blanca en el Taller, escuchar sus recuerdos y recorrer juntos nuevamente estas obras, fue también una forma de volver a acercarnos a ese espíritu de época que atravesó profundamente la obra de Nicolás García Uriburu y que todavía sigue resonando en el presente.








