El camino de regreso continúa

Las dos corzuelas pardas que durante los últimos meses permanecieron en cuarentena en la Reserva El Potrero ya fueron trasladadas al recinto de pre-suelta, una etapa clave antes de su liberación definitiva.

Este espacio, de 10 hectáreas de ambiente natural, les permite adaptarse progresivamente a la vida silvestre. Allí recuperan los comportamientos e instintos propios de la especie, fundamentales para aumentar sus posibilidades de supervivencia una vez que regresen a la naturaleza.

Muchas de las corzuelas que llegan a la reserva provienen del mascotismo y presentan distintos grados de impronta hacia las personas. Por eso, este proceso de adaptación resulta indispensable: buscamos que vuelvan a comportarse como verdaderos animales silvestres.

Estas son las mismas dos corzuelas que, durante mayo, atravesaron una completa revisión sanitaria y una evaluación de comportamiento, con resultados muy alentadores. Hoy, esos buenos resultados nos permiten dar un nuevo paso en su camino hacia la libertad.

Cada traslado, cada observación y cada decisión forman parte de un trabajo paciente y cuidadoso que busca ofrecerles la mejor oportunidad de volver a vivir en libertad.

Seguimos trabajando para fortalecer las poblaciones de corzuela parda y contribuir a la conservación de esta especie en nuestra región.